Esta es una de las preguntas que más nos hacéis cuando nos contactáis: «de verdad hace falta que alguien venga cada día a casa, o mi gato estará bien mientras no estoy?»
La respuesta corta: depende de cuántos días y de tu gato
La realidad es que un gato no es, y por tanto no necesita salir a pasear tres veces al día. Por eso mucha gente asume que pueden quedarse perfectamente solo durante el viaje, y en parte llevan razón: muchos gatos adultos y sanos suelen llevar bien quedarse solos una o dos noches, con comida y agua de sobre. El problema empieza a partir de ahí. Lo más importante, y mi mejor consejo siempre: conocer a tu gato.
Hay otros aspectos que pueden influir en esta decisión y que creo que es importante plantearse.
Cuántos gatos hay en casa
Si tenéis un solo gato, la soledad pesa más (y en otro post hablaremos sobre ello). Un gato solo no tiene con quien interactuar mientras vosotros no estáis, y aunque muchos lo llevan bien, el aburrimiento y el estrés se notan más cuanto más se alarga la ausencia.
Si hay dos gatos o más, se hacen compañía entre ellos, así que esa parte se resuelve sola pero aparece otra a tener en cuenta: los areneros y la comida se gastan más rápido cuantos más gatos hay, así que lo que aguantaría varios días con un solo gato puede necesitar atención antes si hay varios.
Cuántos días os queréis ir
Para una sola noche fuera, dejar comida y agua de sobra suele ser suficiente. El problema empieza a partir del segundo o tercer día, cuando entran en juego cosas que no se ven venir antes de iros:
El arenero. Los gatos son muy sensibles con la limpieza en su zona de baño, y si un gato deja de usar su arenero si está muy sucio. Esta situación a veces hace que el gato empiece a hacer sus necesidades fuera del arenero, o incluso puede derivar en problemas urinarios reales si aguanta demasiado.
La comida y el agua no siempre aguantan tantos días en buenas condiciones. Sobre todo el agua es lo más peligroso, puesto que puede verse en condiciones aceptables pero el agua estancada nunca es buena. Y una fuente puede estropearse o quedarse sin corriente sin que nadie se entere.
Los imprevistos no avisan. Un gato puede vomitar, dejar de comer, hacerse daño al saltar o simplemente no encontrarse bien. Lo más importante en estos casos es detectarlo lo antes posible y actuar para resolverlo.
El aburrimiento y el estrés también existen en gatos, aunque parezcan independientes. Un gato acostumbrado a tu rutina diaria nota el cambio, sobre todo si es un gato mayor, tiene alguna condición de salud, o simplemente es de los que buscan compañía. No todos lo llevan igual, y eso también depende del carácter de cada uno.
Entonces ¿cuál es el límite razonable?
No hay una respuesta única para todos los gatos, pero como orientación general: para una escapada de una o dos noches, comida y agua suficiente suele ser seguro. A partir de ahí, especialmente si hablamos de varios días, lo sensato es que alguien pase mínimo en días alternos, para reponer comida y comprobar que todo esté bien. No hace falta que sea una visita larga ni complicada, pero sí que alguien real compruebe que todo sigue bien.
Y ahí viene la otra gran preocupación: ¿quién irá a ver a mi gato?
Lo más normal, y lo que yo también he hecho alguna vez, es llamar a mi madre. Pero mi madre nunca ha tenido gatos, y tampoco sabe, a veces, comportarse con ellos. No me malinterpretéis, ella los adora a todos y nunca les haría daño pero no siempre sabe leer sus señales, y eso marca la diferencia entre notar algo a tiempo o no notarlo.
Pero esto es, literalmente, lo que hacemos en el Michiservicio: comida, agua, arenero limpio, ratos de compañía, y un aviso si algo no cuadra. Para que os vayáis tranquilos de verdad, no solo «esperando que todo vaya bien»

